Que tal amigos y Tibupanas…
La verdad es que el contundente triunfo de ayer de los Gloriosos Tiburones, no es que despertó en los fanáticos que seguimos a este equipo esos grandes sentimientos hacia la divisa; pues éstos nunca estuvieron dormidos, pero si puedo decir que sufrieron una aceleración a lo largo de la pasada eliminatoria y mas recientemente del Round Robin. Y digo que nunca estuvieron dormidos ya que a lo largo de veinticinco años estuvimos esperando este momento para derrochar una buena parte de toda esa alegría que nos caracteriza como fanáticos; la misma que temporada tras temporada la hemos estado renovando; cada vez con una carga mayor de esperanza, motivación y mucho estímulo.
Es cierto que en ese período de tiempo fueron muchos los malos momentos que vivimos a lo largo de esos años; pero también – y hay que decirlo- han sido muchos los grandes momentos que este equipo nos ha brindado, y en los cuales lamentablemente en reiteradas oportunidades el factor suerte no estuvo de nuestro lado para poder complementar el objetivo perseguido.
Quizá algunos pensarán que para quienes tenemos ya algunos cuantos años y que hemos visto y vivido tantas de esas emociones, resulta un tanto más sencillo llevarlas y dosificarlas. Particularmente he sido uno de los afortunados que ha vivido lo suficiente como para haber visto las trece clasificaciones a la final, incluyendo la de ayer, de las cuales han salido siete títulos (1965, 1966, 1969, 1971, 1983, 1985 y 1986), además de seis sub-campeonatos (1967, 1968, 1970, 1972, 1977 y 1987). Ante esto, debo decir que no sólo renace aquél espíritu ganador de otrora, sino que se percibe en el aire la constancia y amor de los jugadores a la camisa, impregnado en cada uno de los turnos al bate, en cada lanzamiento; hasta podemos decir que podemos oler ese deseo de triunfo del equipo en cada presentación.
Los Gloriosos Tiburones deLa Guaira han clasificado a la final del béisbol de la LVBP, luego de 25 años de sequía, en mi caso particular pienso que la vida me ha honrado al igual que a otras personas más o menos contemporáneas, por haber sido testigo de muchos cambios en el equipo; pero también ser testigo de muchas y diversas opiniones que a través de los años acompañaron las voces de fanáticos amigos; situaciones en las que muchos de ellos intentaron desprenderse de su investidura escuala por alguna situación contraria a lo que esperaba; pero era algo que les resultaría al final poco menos que imposible, pues la retomarían casi que de inmediato por ese amor arraigado hacia el equipo de su vida. Y es que quienes vivimos la alegría de otras clasificaciones las hemos rememorado con el triunfo de ayer; y quienes nunca la habían vivido, lo han experimentado con la excitación que produce siempre la primera vez. Ciertamente cuando uno se sienta en el estadio, y ve aquellos rostros de los fanáticos más jóvenes, aquellos que quizá jamás han visto a su equipo en una final y que a pesar de ello aman a su equipo y lo respetan, vienen a nuestras mentes los recuerdos de cuando teníamos aquella edad y nos comportábamos tal como estos que hoy vemos… aupando al equipo a rabiar, apoyando y ligando con todo lo que esté a nuestro alcance, con tal de que el equipo logre el objetivo. Felicitamos a estos jóvenes relevos, por ese valor y esa constancia hacia su equipo. Nosotros tuvimos esa ventaja, ver a nuestro equipo titularse siete veces y disfrutar de doce finales. Hoy los más jóvenes han visto por primera vez lo que muchos otros iguales a mi, tuvimos la oportunidad de disfrutar muchos años atras, y la verdad, es que a pesar de ello, sentimos que nada ha cambiado, que a pesar de tantos años y tantas celebraciones con el equipo, aquella alegría y emociones se mantienen intactas, tal cual como la primera vez. Con el juego de ayer, regresamos al pasado, nos transportamos a aquellos tiempos para hacer sentir el delirio por nuestro equipo.
Y es tal como dice una gran amiga y no me canso de repetirlo; “Tiburones tiene alma”. Por ello, se crea en mi mente hoy una frase que intenta ilustrar lo que tanto mis contemporáneos como los más jóvenes hemos mantenido por siempre arado en nuestros corazones y que reza: “26 años jamás serán suficientes para apagar el sentimiento y pasión que tenemos hacia nuestra divisa y sus colores, porque ser fanático de los Gloriosos Tiburones de La Guaira, más que un fanatismo, es un modo de vida”.
Por eso hoy día con mucha más contundencia continuaremos diciendo y gritando que: Creemos en Tiburones porque Vamos Pa’ Encima y ¡SI LO HAREMOS!
.Joralu, Lunes 23 de Enero de 2012